El Precio del Fuego en Bolivia: Introducción del Libro

El Precio del Fuego: Las luchas por los recursos naturales y los movimientos sociales en Bolivia, Escrito por Benjamin Dangl, Traducido por Ruxandra Guidi

Editorial: Haymarket Books

En los últimos años han surgido nuevos movimientos sociales en Bolivia por el “precio del fuego”—el acceso a elementos básicos para la supervivencia, como el agua, el gas, la tierra, la coca, el empleo y otros recursos. Desde los principios de la colonización española hasta las más recientes políticas y los desafíos de la administración de Evo Morales, El Precio del Fuego ofrece un relato apasionante sobre los enfrentamientos entre poderes corporativos y populares en Bolivia, dándoles un contexto regional, cultural e histórico.

“Ben Dangl lleva al lector en un viaje inolvidable e inspirador a través de Bolivia y sus países vecinos, ofreciendo una visión de las luchas revolucionarias de los pobres y desposeídos, y en particular, del renacimiento de la resistencia y liderazgo indígenas.”
—Roxanne Dunbar-Ortíz, autora de Blood on the Border

Introducción del Libro:

Supuestamente éste debía ser un día de celebración para la Virgen del Rosario, la santa de los mineros. Pero los eventos en Huanuni el 7 de octubre de 2006 postergaron el festival interminablemente. En vez de celebrar, el arzobispo dio una misa para las 16 personas que murieron durante el conflicto de dos días que ocurrió entre mineros que buscaban acceso a depósitos de estaño. Una paz frágil regresaba al pueblo, pero la cancha de fútbol que sirvió de campo de batalla estaba aún cubierta de cráteres de explosiones de dinamita, y se veía que estaba teñida de rojo con la sangre de los mineros (1). La desesperación que llevó a los mineros de Huanuni a usar sus dinamitas como armas es el producto de las políticas económicas que han empujado a los pobres a pelear con otros pobres, de manera que el Vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, se refiere al estaño de Huanuni como “algo que debería ser una bendición para el país [y] que se ha convertido en una maldición” (2).

La pelea en Huanuni en octubre del 2006 fue uno de muchos otros conflictos por recursos naturales que siguen afectando a América Latina. En los últimos seis años, nuevas luchas y movimientos de protesta han surgido en Bolivia por lo que yo he llamado el “precio del fuego”, el acceso a elementos básicos para la sobrevivencia, como gas, agua, tierra, coca, empleo y otros recursos. Mientras que las élites políticas y de negocios a nivel nacional e internacional han hecho todo lo posible para abrir los mercados bolivianos y vender servicios públicos al mejor comprador, la mayoría de los ciudadanos se ha dado cuenta de que el precio del fuego cuesta mucho más de lo que ellos son capaces de pagar. Al enfrentarse a ministros de gobierno que no les dan respuestas, o a ejecutivos de empresas, los sectores excluidos han decidido tomar las cosas con sus propias manos. Este libro analiza estas luchas, de gente común y corriente que se ha levantado en contra de la privatización de sus vidas.

La trayectoria del libro descubre una larga historia sobre una región rebelde, comenzando por los levantamientos indígenas en contra los españoles, enfocándose en los movimientos sociales de los últimos seis años (2000-2006), y terminando con un análisis del gobierno del presidente indígena Evo Morales. Los siguientes capítulos muestran a América Latina a través de los movimientos de protesta bolivianos, yendo más allá de las fronteras de un país sin salida al mar, y comparándolo con otros países que también luchan por sus recursos. Estas historias también documentan la transición reciente de los movimientos de izquierda de América Latina, desde las calles hasta el Palacio de Gobierno.

Bolivia ha sido una rata de laboratorio para el neoliberalismo desde hace ya mucho tiempo. Ha sido un sistema económico que prometió mayores libertades, mejor calidad de vidas y prosperidad económica, pero en muchos casos los resultados fueron mayor pobreza y un empeoramiento de los servicios públicos. Cuando el sistema falló y la gente se resistió, los gobiernos aplicaron estas políticas neoliberales a través de la violencia y de la fuerza. Los movimientos sociales populares nacieron como respuesta a esta violencia económica y militar, llevando a que el neoliberalismo se enterrase a sí mismo en este continente. El precio del fuego cuenta la historia de los movimientos que triunfaron al poco tiempo de que estos modelos

militares y económicos fracasaran. El primer capítulo crea un contexto político, social y económico a través del cual se puede observar a los conflictos por recursos en Bolivia y el resto del continente como la continuación de luchas pasadas. Esto incluye no solamente una introducción a la historia de los movimientos indígenas, mineros y campesinos, sino también una lección sobre políticas económicas neoliberales y estrategias imperialistas en el “patio trasero” de Washington.

Los cocaleros bolivianos organizaron sindicatos para defender sus derechos de sembrar coca y para resistir la represión militar de la guerra en contra de las drogas de los Estados Unidos. En el segundo capítulo me enfoco en los fracasos de políticas anti-coca y en las actividades militares de los Estados Unidos, y también presento la historia de uno de los movimientos sociales más poderosos del país que creció durante la represión, se transformó en un partido político, y puso al cocalero Evo Morales en el palacio presidencial.

Aunque los movimientos sociales han sido siempre firmes frente al robo empresarial, la Guerra del Agua del año 2000 en Cochabamba atrajo la atención de la comunidad antiglobalización y activistas internacionales. Los cochabambinos se levantaron cuando la transnacional Bechtel Corporation compró sus sistemas de agua pública y comunitaria. Es un ejemplo clásico del fracaso de la privatización de un recurso esencial, la subida de precios y la exclusividad de los derechos del agua que provocaron una rebelión que sigue dándole forma al paisaje social y político del país. En el tercer capítulo discuto los efectos desastrosos del control empresarial del agua, así como el impacto a largo plazo que tuvo el levantamiento del 2000, y los errores del sistema de agua pública que le siguió.

Gran parte de las economías latinoamericanas de los últimos 50 años han sido dictadas por el consejo forzoso de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (fmi) y el Banco Mundial (bm). En el 2003, la Policía Boliviana usó sus armas en contra del gobierno, el cual intentaba reducir sus sueldos a través de una subida de impuestos dictada por el fmi. En el cuarto capítulo veo este conflicto a través de los ojos de un soldado convertido en artista de hip-hop y policía, quien participó en la lucha callejera. Al mismo tiempo, conecto a esta crisis con la de Argentina, que ocurrió apenas dos años antes. Ambos conflictos demuestran el contraste entre lo que los oficiales del fmi representan, y cómo sus políticas se ejecutan.

Los gobiernos y las economías que benefician a compañías y a élites poderosas han creado tales diferencias en América Latina que a muchos les falta la capacidad para sobrevivir (3). En muchos casos, los trabajos más necesitados, las tierras y los espacios públicos no son de fácil acceso. Esta situación ha dado lugar a movimientos sociales que han ocupado, defendido y utilizado estos espacios para poder sobrevivir y para dar de comer a sus familias y comunidades. En el capítulo cinco describo temas comunes entre luchas por la tierra en Bolivia, Paraguay y Brasil, y discuto la toma de fábricas y negocios por trabajadores desempleados en Argentina. También narro la historia de ex prisioneros que tomaron una cárcel en Venezuela y la convirtieron en una estación de radio comunitaria. Cada una de estas tomas estuvo basada en el lema “ocupar, resistir, producir”, una estrategia que tipifica a la lucha de los pueblos en contra de la explotación corporativa y de los efectos del neoliberalismo.

La historia de América Latina ha sido una de expropiación. Gobiernos y compañías en Europa, y luego en los Estados Unidos, vieron a estos países como recursos de materias primas sin costo, y como mercados libres para productos de fabricación. Los recursos, y junto a ellos los derechos laborales y los servicios públicos, han sido explotados desde la época de la Colonia. En el sexto capítulo, discuto el deseo de los bolivianos de que sus reservas de gas sean utilizadas para el desarrollo nacional, y cómo Venezuela ha usado sus ganancias del petróleo para generar cambio social. La historia de la industrialización del gas boliviano y su nacionalización nos da respuestas sobre otros conflictos alrededor del gas. Aunque el proceso actual de nacionalización en Venezuela podría ser aplicado en Bolivia, las políticas de ambos países sufren sus faltas. Aquí explico cómo uno de los países con mayor número de riquezas en su subsuelo puede ser uno de los más pobres sobre la Tierra, y cómo los bolivianos intentaron cambiar esto a través de la Guerra del Gas, un levantamiento popular que cambió las políticas y echó a un Presidente del poder en el 2003.

Mundos mejores –algunos que han funcionado, otros que no han sido más que breves ilusiones– fueron construidos por organizaciones y movilizaciones bolivianas y por sus miembros, quienes se unieron para demandar los cambios necesarios. En Bolivia, donde el Estado juega un rol débil en el país, el poder se encuentra decididamente en las manos del pueblo. En la ciudad de El Alto, las raíces indígenas y sindicalistas de los migrantes rurales y mineros han creado un país dentro de otro país. Estas organizaciones vecinales han llenado el vacío que dejó el Estado para construir y mantener la infraestructura pública, tomar decisiones políticas y económicas, y representar a los ciudadanos. En el capítulo siete discuto la historia de esta ciudad independiente, su capacidad para las movilizaciones, y cómo sus habilidades organizativas fueron utilizadas en la Guerra del Gas del 2003.

Junto a las organizaciones sociales y a los sindicatos, los movimientos artístico-políticos han florecido en Bolivia creando cambios. El octavo capítulo analiza las tres organizaciones sociales que hacen más que protestar y presionar a oficiales del gobierno. Teatro Trono, en El Alto, es una compañía de teatro de niños de la calle que utiliza el escenario para enfrentarse a temas sociales complicados y transformar las vidad de estos jóvenes actores. El grupo anarquista-feminista Mujeres Creando busca cambiar el mundo sin tomar el poder, y también lucha en contra del machismo en Bolivia. Un movimiento de hip-hop que va creciendo en Bolivia está usando canciones en español, quechua y aymara como “instrumentos de lucha”. Estos tres grupos han construido sus paraísos fuera del poder del Estado y del sector privado, ampliando las posibilidades de un cambio social en Bolivia.

Mientras que los movimientos sociales pueden echar a gobiernos y a empresas, ellos también pueden desestabilizar la sociedad y las transiciones entre gobiernos. El capítulo nueve trata sobre la marcha en cuerda floja que tomó el presidente Carlos Mesa. Los conflictos sobre la nacionalización del agua y del gas volvieron a aparecer durante su gestión, llevando al país a un nuevo levantamiento nacional. En este capítulo también analizo otras victorias laborales y políticas, y los desafíos en Argentina y Uruguay, donde los movimientos populares ganaron fuerza tanto en las calles como en el palacio de gobierno, al igual que en Bolivia.

En la inauguración tradicional del gobierno de Evo Morales en las ruinas precolombinas de Tiwanaku en enero del 2006 se sintió una fuerte esperanza. Morales, quien se denomima a sí mismo como un antiimperialista, prometió cambios radicales para su pobre nación. Y prometió también la nacionalización de las reservas de gas, la expansión de los mercados legales de la coca, la distribución de tierras a campesinos pobres, y la organización de una asamblea para crear una nueva Constitución. Mientras que los movimientos sociales y Morales bailan al ritmo de la globalización, las cadenas del neoliberalismo y los gobiernos de derecha aún impactan al país.

Las promesas de la campaña de Morales están en juego, y muchos se preguntan si su administración ha hecho todo lo posible para formalizar y proteger las victorias de las movilizaciones. Mi análisis de los dinámicos movimientos sociales de las últimas décadas ilustran cómo los ciudadanos organizados crearon las condiciones para la victoria de Morales. En el último capítulo, el enfoque se amplifica para incluir a los primeros meses de Morales en el poder y su lugar en la ola actual izquierdista que promete cambiar al continente.

Este libro es una versión humana sobre la re-colonización y la resistencia, con testimonios de las calles, los cocales, las minas y los gobiernos de Palacio. Está basado en entrevistas con activistas, trabajadores de fábricas, artistas de hip-hop, Evo Morales, vendedores ambulantes, policías, dueños conservadores de negocios y productores de radios comunitarias. Las similitudes y diferencias entre la gente, los movimientos y los conflictos discutidos aquí tienen mucho que enseñarnos. Ellos representan estrategias originales de resistencia al neoliberalismo tanto en el campo como en las ciudades. Ellos también sirven como evidencia de que estas peleas no son eventos aislados, sino parte de la lucha por los recursos en un mundo que está cada vez más poblado.

Este libro es tan sólo una representación de una región enorme y compleja. Mi intención es hacer que estos temas complicados sean más accesibles, y que puedan darle una cara humana a las pérdidas y luchas de un continente. Existen muchos otros aspectos referidos a de los movimientos de América Latina sobre los cuales no he tenido ni el tiempo ni la capacidad narrativa para explorar. Espero, sin embargo, que las historias aquí narradas sean de uso para estudiantes y trabajadores, para activistas y académicos, para viajeros y para quienes prefieren quedarse en casa. Este libro ofrece una introducción colorida a los movimientos sociales latinoamericanos y a sus conflictos por los recursos. También ofrezco nuevas perspectivas para los expertos y estudiosos de una región, donde la globalización por fin se está enfrentando a su par.

Benjamin Dangl

Cochabamba, Bolivia

7 de noviembre de 2006

Notas

(1) “Los sectores mineros de Huanuni declaran una tregua”, Especiales/ Guerra del Estaño. La Razón (7 de Octubre, 2006). También “Bolivia envía a 700 policías para calmar conflicto violento entre mineros”, The Associated Press (5 de octubre, 2006).

(2) Para mayor información sobre este conflicto, ver artículo de April Howard y Benjamin Dangl, “La guerra del estaño en Bolivia: un conflicto entre mineros deja 17 muertos”, Upside Down World (11 de octubre, 2006),

http://upsidedownworld.org/main/content/view/455/1/.

(3) Casi la mitad de las personas viviendo en América Latina y el Caribe son pobres, y casi el 20 por ciento viven en extrema pobreza. Para más información, ver Latin America & the Caribbean, United Nations Population Fund, http://www.unfpa. org/latinamerica/.