El triunfo de Evo Morales y el socialismo comunitario en Bolivia

 

 

Fuente: Programa de las Americas

Evo Morales es el nuevo presidente del Estado plurinacional boliviano. El pasado 22 de enero, juramentó su segundo mandato bajo la premisa de consolidar un Estado socialista y comunitario.

Para llevar adelante este ambicioso y revolucionario proceso, Morales cuenta con un inédito apoyo en la historia republicana de Bolivia. El pasado 6 de diciembre más de 64 por ciento de los bolivianos apoyaron la candidatura del reelegido mandatario y de su vicepresidente, Álvaro García Linera.

Ese porcentaje de votos le permite al gobierno tener la mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas, aspecto fundamental de la nueva gestión, ya que para rediseñar el nuevo Estado socialista (que se contrapone al actual Estado regido por una legislación neoliberal), es necesaria la aprobación de más de 100 leyes que no podrán ser frenadas por la oposición—que sí tuvo un importante poder de veto durante la gestión inicial (2006-10) de la administración del primer presidente indígena de Bolivia.

Los aspectos más urgentes son relativos al combate a la corrupción, la reglamentación de las autonomías regionales y la denominada jurisdicción indígena originaria campesina—que institucionalizará la justicia comunitaria.

La importancia dada a la creación del nuevo Estado plurinacional ha llevado al gobierno a decretar feriado nacional el 22 de enero, lo que equipara lo vivido actualmente en Bolivia con la primera independencia llevada a cabo por los libertadores hace 200 años.

Por supuesto esto es utilizado para atacar al gobierno. Uno de los voceros de la oposición aseguró que el próximo feriado será el cumpleaños del primer mandatario.

Adicionalmente, Evo Morales fue ungido por segunda vez como líder político y espiritual de los pueblos indígenas del mundo, en un ritual llevado a cabo un día antes en las milenarias ruinas preincaicas de Tiwanaku, antiguo centro de la cultura Tiwanakota.

La nueva Constitución Política del Estado aprobada tras arduas luchas en enero de 2008, estableció que por lo menos la mitad del gabinete ministerial del ejecutivo debe ser ocupado por mujeres.

Es por eso que en el nuevo equipo de trabajo del presidente, las carteras de Justicia, Planificación del Desarrollo, Medio Ambiente y Agua, Desarrollo Productivo, Desarrollo Rural y Tierras, Trabajo, Salud y Deportes, Defensa Legal, Culturas y Transparencia, son ocupadas ahora por mujeres.

Evo Morales había manifestado que el gabinete saliente era el mejor que había tenido Bolivia en toda su historia. Por eso sorprendió mucho su decisión de excluir a tres de los hombres más fuertes de la anterior gestión. Juan Ramón de la Quintana, ex ministro de la Presidencia; Alfredo Rada, ex ministro de Gobierno y Walker San Miguel, ex ministro de la Defensa, fueron removidos de sus cargos.

Para el ratificado canciller David Choquehuanca, “los cambios profundos que realizamos son luces para otros pueblos que luchan para cambiar sus historias. El desafío era grande, ahora la esperanza es compartida por la humanidad, porque la crisis ambiental, financiera, política y social no tienen solución a nivel local sino global”.

En la misma línea declaró el reelegido vicepresidente García Linera desde la Asamblea legislativa Plurinacional: “No hay revolución que triunfe sin el apoyo de otras revoluciones. El imperio es un demonio global, por eso se necesita otra globalización, la de los pueblos. El siglo XXI debe ser el siglo de los pueblos”.

Testimonio que engloba a Bolivia dentro de un proceso latinoamericano que tiene a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador entre sus principales protagonistas. Todos ellos conforman la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), un encuentro de voluntades antiimperialistas que obtuvo gran trascendencia sobre el final del año 2009, al ubicarse a la vanguardia de las voces que cuestionan el orden impuesto por Estados Unidos.

La muestra más acabada de esto fue la cumbre por el cambio climático que se desarrolló en Copenhague, donde fueron los países del ALBA los únicos que denunciaron a viva voz los intentos de Washington y otras potencias por avanzar en la aprobación de un documento no consultado por la mayoría.

La frase destacada de Linera también pone sobre el tapete otro tema que puede marcar los procesos regionales durante los próximos años. No hay revolución que triunfe sin el apoyo de otras revoluciones. Si el ALBA es el espacio primario de integración para el proceso de cambio boliviano, Argentina y Brasil es el secundario, y en las dos potencias suramericanas podrían imponerse opciones de derecha (tal como acaba de ocurrir en Chile) durante el transcurso de 2010 y 2011, un escenario que podría provocar un duro retroceso en materia geopolítica, económica y cultural.

Venezuela también enfrenta un proceso electoral durante la segunda mitad de 2010, allí se renovarán los integrantes de la Asamblea Nacional, y la victoria de las huestes chavistas está muy lejos de estar asegurada. Una derrota allí indudablemente significaría un golpe muy duro para las necesidades expresadas por el vicepresidente mientras era observado atentamente desde los palcos por Hugo Chávez, Rafael Correa, Fernando Lugo y el príncipe Felipe de Borbón.

Bolivia en general y el gobierno de Evo Morales en particular, tienen un enorme desafío por delante. Derrumbar la cultura capitalista para erigir la socialista y comunitaria no deja de ser una utopía hasta el momento.

El Presidente conoce las dificultades a las que se enfrenta, y es por eso que durante su discurso de asunción ante la Asamblea, aprovechó la oportunidad para lanzar algunos lineamientos político-ideológicos sobre uno de los pilares en los que se sustenta la sociedad boliviana, y en el que evidentemente todavía queda por delante implementar un enorme proceso de transformación:

“En algunos institutos militares siguen enseñando a los nuevos oficiales de las Fuerzas Armadas que el enemigo es el socialismo. Hay que cambiar eso, el verdadero enemigo es el capitalismo, no es el socialismo, y tenemos que tener nuevos oficiales con orientación ideológica”.

De cara a la materialización de la anteriormente calificada utopía, me vino a la mente una frase que descubrí escrita en una pared de Asunción, la capital paraguaya. Decía así: “Quien hace, puede equivocarse, quien nada hace ya está equivocado”.

Andrés Sal.lari es periodista argentino y radica en Bolivia, donde conduce un noticiero internacional en el canal estatal Bolivia TV, http://andressallari.blogspot.com/.